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  • Maxi Zandobal

Una Helada Aventura

Updated: Aug 15

Los inviernos en la Patagonia nos muestran la crudeza de vivir en ella, nos enseña a admirar sus paisajes nevados y sobre todo enseña a respetar sus caminos, ya que muchos de ellos son muy difíciles de recorrer debido a sus condiciones, con nieve y hielo. Entonces pensé qué mejor experiencia que vivir esos caminos sobre la bicicleta.


Decidí aventurarme sobre el camino entre Coyhaique y Puerto Aysén por el lago Portales (ruta X-608) y probar un nuevo modo de viaje: el bikepacking. Partimos desde Coyhaique un domingo casi sin vehículos en las calles y en la carretera pasando, en un comienzo, por un pequeño poblado ubicado a 20 km de mi punto de origen, Villa Lago Atravesado. Al salir me sentía eufórico, reviviendo viejos tiempos de una vida nómada que tuve durante dos años viajando en bicicleta. El camino se ve maravilloso sin presencia de hielo, pero al hacer los primeros 15 km, la carretera me da una pequeña lección y me resbale por el hielo, mi primera caída. No fue nada grave pero sí una advertencia de que hay que tener mucho cuidado en el hielo.

Una vez pasada Villa Lago Atravesado, sabia que ya no tendría señal telefónica, ni internet. Ahora sí, comenzamos la aventura. El día fue pasando y me fui acostumbrando al hielo, tanto en subida como en bajada. El sol que lentamente se empezaba a despedir, pronunciaba una de las mejores partes del viaje: hacer camping libre. Después de buscar y buscar, llegamos a una entrada, donde parece ser un campo donde extraen leña. Al meterme por ese camino llego a orillas del Rio Quetro, un poco alejado del camino principal y cubierto por la vegetación, encontramos un lugar ideal para pasar la noche después de uno difíciles 47 km de ruta. Ahora a montar la carpa y a descasar.

Comenzado el día dos, teníamos como objetivo llegar a la balsa del rio Blanco antes de las 19 horas, única forma de continuar el viaje hasta Puerto Aysén y ¡la Patagonia me había regalado un día 100% despejado y con un hermoso sol para aprovecharlo! Salimos al camino con la primera parada principal el lago Portales. De ahí en más el camino ya era descocido para mí. Lo que sí sabía es que se venía una cuesta muy pesada con un desnivel de 350 metros aproximado, en 5 km y que la carretera, ¡Ni nombre tenia! En fin a subir la cuesta nomás. Al hacer los primeros 800 metros me di cuenta que el camino seria durísimo, más aun que al hacer 1 km y medio de cuesta apareció la nieve y el hielo haciendo aún más duro el camino.


Después de 2 horas y 5 km de cuesta llegamos arriba, un logro único para mí. Ahora solo tocaba bajar. Pensé que sería fácil, pero la nieve y el cansancio lo puso complicado. A mitad de camino de la cuesta el hielo desapareció y empalmamos con el camino entre el río Blanco y Lago Portales (ruta X-606), camino que nos llevaría a la balsa del río Blanco.

Al llegar a la balsa volvimos a tener señal telefónica y por recomendación de los operadores de la balsa fui a acampar en el lago Riesco, un lugar maravilloso para pasar la noche.

La vuelta

El objetivo del día tres era abastecerme de alimentos en Puerto Aysén y llegar lo más cerca de Coyhaique. La mañana en el lago Riesco estuvo muy agradable lo cual me llevó a salir muy tarde de ahí. Llegando a Aysén nos encontramos nuevamente el pavimento después de 120 km de camino de ripio pero con muy pocas horas de luz tuve que salir rápidamente para encontrar un lugar donde acampar. Para mi sorpresa, la generosidad de la Patagonia me hizo conocer a Don José, un poblador de Valle Verde, al cual le pregunté si me daba permiso para acampar en su campo y amablemente me dejo acampar en una pequeña cabaña en construcción.


El día cuatro era sólo un camino de regreso y pavimentado, me quedaban unos 60 km por delante. Ya en ruta y mirando el mapa encontré un camino, llamado sendero turístico, y decidí seguirlo para evitar un tramo de la carretera 240, arteria principal de comunicación entre Puerto Aysén y Coyhaique. El sendero prometía un camino muy interesante, que bordeaba el rio Aysén y cruzar por una pasarela el rio Mañihuales para llegar a El Balseo un pequeño poblado olvidado a orillas del rio Simpson, donde el tiempo parece no seguir.

Unos kilómetros después, ya sobre el asfalto, llegué a uno de mis lugares favoritos de esta ruta: los Torreones, un lugar a pie del cerro Sancho y ya con pocas energías tocaba el ultimo tramo para llegar a Coyhaique acompañado por el rio Simpson en todo momento bordeando la carretera. Sin embargo lo más difícil estaba por llegar. A sólo 15 kilómetros de Coyhaique llegamos al túnel farellones y tengo que reconocer que los túneles en bicicleta me ponen un poco nervioso, pero este tenía un toque especial, es en subida y con una curva. Llegado a mitad del túnel me llevé un susto con un camión que frenó bruscamente detrás mío por que veía un auto de frente. A esto, no gracias, por lo cual me llevó a ir por una angosta vereda del túnel. Al salir del túnel ya sabia que estaba en Coyhaique. Sólo tocaba subir un poco más hasta empalmar con la mítica Carretera Austral, la ruta 7. Un poco más allá de ese empalme llegamos al mirador de Coyhaique, lugar que me dio bienvenida y que ponía un punto final a mi viaje.


4 días, 190 km y la incomparable sensación de felicidad de viajar en bicicleta, me aportaba una anécdota más a mi vida como CICLOSOÑANDO.


Maxi Zandobal es @ciclosoñando, un viajero de Fermosa, Argentina, viviendo en Coyhaique y youtuber con casi 150.000 visualizaciones de videos donde comparte y enseña el cicloturismo.

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