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  • Nicolás Smith

Le pasamos las llaves de nuestra casa a un ciclista. Y lo conocimos recién ayer.

Bueno, en verdad, eso no es del todo real: esa persona a la que le pasamos nuestra casa no es un ciclista ni una ciclista. Es una persona que ha elegido una bici para desplazarse y recorrer el mundo. Y en este caso, recorrer una de las rutas más impresionantes del mundo: la carretera austral. La desafiante, altamente paisajística carretera austral.


Vivimos en Coyhaique, una ciudad pequeña, capital regional, en el corazón de esa carretera austral. Se podría decir, al igual que muchas otras localidades patagonas, que somos dueños y dueñas de casa de ESA carretera austral. Y como buenos dueños de casa, desde hace un tiempo, hemos abierto la nuestra a personas que están recorriendo esta parte del mundo en bici.


¿Por qué lo hacemos? Ciertamente porque es necesario. En un mundo en medio de una crisis ecológica y ambiental, pero también de confianzas, en nuestra experiencia hemos encontrado que abrir nuestra casa a “extrañ@s en bici” refuerza nuestra confianza en la confianza.


¿No del todo convencido/a? Nos explicamos:

Siempre hemos considerado que como usuarios/as de bicis conocemos un tipo de esfuerzo, de cansancio, de frío y el calor que se experimenta al viajar, incluso en pequeñas aventuras urbanas desde la casa a la pega. Por sobre todo somos empáticos de que esos viajes pasan por pobres condiciones del camino, de la falta de información y de la poca planificación que se puede hacer desde afuera de esta región.

Es porque conocemos esas horas de reflexión infinita, de escuchar a una fauna oculta en el camino y de la monotonía del pedaleo. Ese estado que nos despierta el bichito en nuestros cuerpos de siempre querer salir a recorrer y descubrir en bici. Ese bichito también despierta y alumbra nuestra confianza con otras personas, con esas personas que han vivido algo similar, con las que se comparte en el camino. Ese bichito que origina las comunidades y las mantiene en el tiempo.


Sí, de una comunidad cicloviajera. Totalmente orgánica y totalmente desinteresada. Una comunidad que en su mayoría dialoga con su entorno de forma especial y que al hacerlo minimiza al máximo su impacto negativo. Tampoco es que seamos seres de luz, ni que tengamos una superioridad moral por ser cicloviajeres, ni que nuestras demandas sean más importantes que los graves problemas de conectividad y seguridad vial de nuestra región, aunque se construyen desde ahí. Estamos hablando de la responsabilidad que debe tener alguien para elegir recorrer en bici, construir su camino en el filo de los elementos naturales y sufrir su buen rato para hacerlo.


Así hemos estado presentes,por ejemplo en Warmshowers, una plataforma de intercambio de hospedaje o buena onda sin fines de lucro, o sea que no cobramos por alojar a alguien. Sí, compite un poco con servicios de hotelería en esta región, pero la mayoría de las veces, las y los warmshowers alternan entre acampar, utilizar la plataforma y hospedarse en hostales. El fondo de la experiencia es conocer a personas “locales” en un determinado lugar, vivir y expandir esa comunidad de viajes en bici. La comunidad que se nutre con los albergues de bici en varias localidades en el país. Por ejemplo el famoso Refugio para Ciclistas en Villa Amengual.


Y así, en estos últimos años hemos invitado a alojar a familias completas, viajeres en bicicletas tandem, plegables, bikepacking, cargos, jóvenes, adultos mayores, estudiantes y jubilados. Tremendas experiencias y visiones! Por sobre todo son extranjeros que vienen por su santo grial y hace poco tiempo a chilenos y chilenas que han visto a la carretera austral como un destino al alcance en nuestro mismo barrio. Denle un vistazo a lo que hace cicloautral, martín pescador tours, y fireflies o a lo que ha estado haciendo movimiento_lluviosos_ciclista y muevete con la Expocicloturismo o el reciente Desafío Reloncaví y otros que están ocupando la Patagonia como un gran telón de recorridos en bici.


Creo que el abrir nuestra casa a una persona que recorre en bici debe ser nuestra imagen de cómo nos entendemos a nivel regional y más allá con el turismo. Como una Patagonia unificada que le presta las llaves para albergar y recorrer a quienes están aportando más a la economía local que otros tipos de transportes y que al hacerlo están minimizando su impacto ambiental. Recordar que andar en bici es de verdad 0 emisiones y que por capacidad de equipaje deben comprar o consumir constantemente a lo largo del camino.


Lo malo es que esta casa interregional necesita de grandes esfuerzos para retomar un sentido de hospitalidad adecuada: No estamos informando, no estamos manteniendo nuestras rutas, no damos el espacio a la bicicleta en la carretera austral ni en nuestras ciudades, no permitimos una mayor intermodalidad ni estamos trabajando en seguridad. No solamente le estamos cerrando la puerta a un turismo altamente sustentable, estamos quitándoles sus equipajes, pinchando sus ruedas y machacando sus motivaciones.


Se termina la temporada con grandes tareas para quienes tienen la llave de conectarnos entre habitantes, turistas y el entorno. MTT, MOP y Sernatur y Gobiernos Regionales ustedes tienen esa llave! Una Ruta Escénica de verdad es una de esas llaves.

El trabajo en nuestra casa para la próxima temporada ya comenzó.

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